lunes, 6 de junio de 2011

¿Por qué le conviene a Alan indultar a Fujimori?

Se lo pregunté a Keiko Fujimori en una entrevista que le hice en el 2008, ella lo negó y la mayoría me dijo que estaba loco por siquiera pensar en ello. Hoy esta posibilidad suena cada vez con más fuerza.

Foto: Diario El Comercio

El país está sumamente polarizado y fragmentado luego de las últimas elecciones presidenciales y cada vez más analistas le están echando la culpa a García de ser la causa de la frágil situación en la que está el Perú debido a que se concentró en el crecimiento de la economía y no en la redistribución de la riqueza.

Alan García ha manifestado su interés en volver a ser presidente en el 2016. Para ello, necesita irse el 28 de julio con el mayor índice de aprobación que le sea posible. Inaugurar el primer tramo del Metro de Lima (nombre que irá dejando de lado el de tren eléctrico, en una estrategia de marca que busca que no recordemos los fantasmas de su primer gobierno) y el Estadio Nacional, entre otras notorias obras que deja en sus últimos días, no le dará los puntos necesarios para ello. Necesita ganarse a una buena porción del electorado con algo que cale hondo en sus corazones y les dure estos cinco años.

Mi pregunta a Keiko Fujimori en setiembre del 2008

Alberto Fujimori está viejo y enfermo. Sacarlo de prisión moverá el corazón de muchos, además del de los fujimoristas apasionados. Así, García se iría con la fidelidad garantizada no solo de los apristas y sus amigos más cercanos, sino con un alto porcentaje de adhesiones, gracias a un gesto que quedará grabado en sus corazones hasta el 2016.

Y es obvio que los puntos en contra de una decisión de este calibre no pesarán ni durarán tanto como los puntos a favor.

Sabemos bien, además, que Alan García es especialista en desestabilizar al enemigo para salir ganando. Con Fujimori indultado, Ollanta Humala empezaría su gobierno con una papa caliente y aplastado por dos únicas alternativas: O respeta el indulto y le saltan al cuello las ONGs que velan por los Derechos Humanos (que le harán la vida imposible durante todo su gobierno con un tema muy sensible en el que tiene rabo de paja), además de perder el respaldo de una buena cantidad de antifujimoristas que votaron por él, o lo anula y persigue a Fujimori para volver a meterlo preso, lo que le tiraría encima -con más rabia- a los miles (tal vez millones) que apoyaron la decisión de Alan. En ambos casos, García gana.

Además, el actual presidente le debe numerosos favores a los fujimoristas, en especial por su apoyo en el Congreso.

La decisión de indultar a Alberto Fujimori podría ser el as bajo la manga de Alan García con vistas a su deseado retorno el 2016.


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El autor

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No me gusta mi nombre. Quienes me conocen me dicen JEES.

Fui director de la revista de primaria de mi colegio, entrevisté a un futuro dos veces expresidente del Perú a los doce años y me metí en mi primer lío (serio) por escribir lo que pensaba en cuarto de secundaria.

Saliendo del colegio ingresé a la Facultad de Teología porque quería ser sacerdote, pero me curé a tiempo. Luego estudié filosofías orientales y terminé recibiendo iniciación brahmínica en la India en 1994.

Fue ahí donde un sadhu leyó mi carta astral y me dijo: "veo comunicación, comunicación, comunicación". No fue una sorpresa.

Me gradué de publicista, me dediqué principalmente al Periodismo, soy todo lo contrario a un relacionista público y tomo muy malas fotos pero mi sueño es ser fotógrafo. Por eso prefiero decir que soy comunicador.

Entender el internet, las herramientas digitales y las redes sociales se me hace misteriosamente sencillo, así que decidí dedicarme a solucionarle la vida a quienes se les complica con la modernidad.

Enseño hace casi veinticinco años. Hace cuatro en la Universidad Inca Garcilaso de la Vega y hace uno en el Instituto San Ignacio (ISIL).

El número 3 y sus múltiplos me persiguen. Por eso blogueo de tres maneras: 
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  • Cuando me inspiro, publico aquí.
  • Si sobra algo, está aquí
Aunque Facebook no me quiere, algunos de sus usuarios sí.