miércoles, 22 de junio de 2011

El ¿adiós? de Fernando Tuesta Soldevilla

Hoy a las 6:30 p. m. recibí el siguiente correo electrónico de Fernando Tuesta Soldevilla, director del Instituto de Opinión Pública (IOP) de la PUCP:
Como en todo recorrido profesional hay etapas que concluyen. Este es mi caso. A fin de este mes, dejo la dirección del Instituto de Opinión Pública (IOP) de la PUCP, después de haber fundado y dirigido, por cerca de casi seis años, esta unidad de la universidad. Si a lo largo de estos años se pudo entregar estudios e información sistematizada de calidad, esto fue posible gracias al personal profesional y a un nutrido equipo de estudiantes que se comprometió con los objetivos del IOP. En lo que mi respecta, seguiré ejerciendo la docencia en mi calidad de profesor principal de la PUCP y concentrándome en mis investigaciones, algo postergadas en estos últimos tiempos. Solo me queda agradercerles por la confianza depositada en mi trabajo, lo que constituyó siempre, un estímulo permanente. Muchas gracias
Fernando
Fernando Tuesta Soldevilla
Director
Instituto de Opinión Pública
Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP)
Dudé de la veracidad del mensaje, así que le pregunté en Twitter y, minutos después, el propio Tuesta confirmó el anuncio: 

De inmediato, empezaron a surgir los rumores de que podría estar en camino alguna posición en el próximo Gobierno. Esperaremos para ver si los rumores son ciertos.

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El autor

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No me gusta mi nombre. Quienes me conocen me dicen JEES.

Fui director de la revista de primaria de mi colegio, entrevisté a un futuro dos veces expresidente del Perú a los doce años y me metí en mi primer lío (serio) por escribir lo que pensaba en cuarto de secundaria.

Saliendo del colegio ingresé a la Facultad de Teología porque quería ser sacerdote, pero me curé a tiempo. Luego estudié filosofías orientales y terminé recibiendo iniciación brahmínica en la India en 1994.

Fue ahí donde un sadhu leyó mi carta astral y me dijo: "veo comunicación, comunicación, comunicación". No fue una sorpresa.

Me gradué de publicista, me dediqué principalmente al Periodismo, soy todo lo contrario a un relacionista público y tomo muy malas fotos pero mi sueño es ser fotógrafo. Por eso prefiero decir que soy comunicador.

Entender el internet, las herramientas digitales y las redes sociales se me hace misteriosamente sencillo, así que decidí dedicarme a solucionarle la vida a quienes se les complica con la modernidad.

Enseño hace casi veinticinco años. Hace cuatro en la Universidad Inca Garcilaso de la Vega y hace uno en el Instituto San Ignacio (ISIL).

El número 3 y sus múltiplos me persiguen. Por eso blogueo de tres maneras: 
  • Opino aquí.
  • Cuando me inspiro, publico aquí.
  • Si sobra algo, está aquí
Aunque Facebook no me quiere, algunos de sus usuarios sí.