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martes, 3 de noviembre de 2015

Parte de la historia no contada sobre las denuncias contra el Sodalicio

Luis Fernando Figari, fundador del Sodalicio
Estas últimas dos semanas han sido brutales para mí. Sé que para las demás víctimas del Sodalicio también. Y, por qué no decirlo, para el Sodalicio también.

Tengo quince años luchando porque se sepa la verdad y he sido víctima de toda clase de ataques y mentiras para hacer creer a cada persona que pudiera acercarse al Sodalicio, a sus seguidores en los distintos proyectos y misiones que ellos dirigen y a la opinión pública en general que soy un loco, un enfermo, un resentido, un fumón, un predicador anticlerical y todo lo que puedan o no imaginarse.

Es a raíz de lo sucedido en estas dos semanas que, con la mente más en paz, pero también con nuevas frustraciones, puedo escribir esto. Mi intención es, obviamente, que lo lean y, si lo creen conveniente, lo compartan. Lo haré a modo de lista porque será más fácil de procesar para mí y de leer para ustedes.

1. Soy una víctima de abusos físicos y psicológicos ocurridos en las comunidades de formación del Sodalicio entre los años de 1987 y 1989. También soy víctima de una persecución implacable de parte de ellos y muchos de sus simpatizantes desde que revelé por primera vez los abusos que se cometían en sus comunidades. Lo único que me diferencia de las demás víctimas es que fui quien rompió el silencio y habló por primera vez de los abusos en el Sodalicio.

2. Estuve relacionado con el Sodalicio de manera informal desde sexto de primaria (tenía doce años) hasta quinto de secundaria. Eran profesores sodálites de mi colegio, el Markham, quienes me fueron lavando el cerebro. Fui elegido presidente del Convivio 86 (reunión anual de estudiantes católicos organizada por el Sodalicio). El 8 de diciembre de 1986 hice promesa de "aspirante", primer peldaño en el vínculo formal con el Sodalicio. Había cumplido 17 años 29 días antes, el 9 de noviembre. Nunca informé a mis padres sobre mi ceremonia de vinculación formal con el Sodalicio, ya que ellos no estaban de acuerdo y mis guías sodálites me hicieron creer que no debía contarlo a nadie de mi familia porque no entenderían mi "vocación" y serían tentados por el demonio para alejarme de ella.

3. Dejé el Sodalicio en marzo de 1989, después de haber vivido un año en dos comunidades: una en San Bartolo y la otra en Chincha, de donde me escapé después de varios meses de confusión, dolor, conversaciones inútiles con el superior, Miguel Salazar, y mi director espiritual, José Ambrozic. Las conversaciones servían solo para amenazarme con promesas de aniquilación espiritual y emocional en lugar de para brindarme ayuda profesional para construir nuevas formas de relacionarme con mi espiritualidad y la Iglesia a partir de mi idea de dejar la comunidad y relacionarme con el Sodalicio de maneras más libres, viviendo en mi casa y desarrollándome profesionalmente.

4. Meses después de mi salida me acerqué a San Bartolo a reclamar la devolución de mi biblioteca personal, la cual ellos tenían en su poder. Mientras viví en comunidad, recibía mensualmente el alquiler de un departamento de mi propiedad en Miraflores. El 50 % de ese dinero lo entregaba al superior de la comunidad y el resto lo usaba para comprar libros o ropa. Nunca me devolvieron mis libros, una colección que me costó entre 1500 y 2000 dólares. Tal vez más. En buen cristiano: se los robaron. Hasta hoy.

5. Es así que, totalmente frustrado, me mantuve alejado de ellos, evitándolos en las calles con una creciente paranoia, escondiéndome si los veía en algún lado. Mientras tanto, trataba de recuperar mi vida.

6. En el año 2000, mientras ayudaba por un breve periodo a mi padre en su revista, Gente, tenía una columna a la que llamé El quinto pie del gato, hoy convertida en un blog. En ella opinaba sobre temas de actualidad de manera (a veces demasiado) irreverente. La columna adquirió cierta notoriedad con el tiempo y tenía una vasta legión de lectores dentro y fuera del país.

7. En octubre del 2000 tomé la decisión de enfrentar mis miedos y salir al frente a hablar de lo que viví en el Sodalicio. No fue fácil. Fueron seis columnas. Una por semana. La primera se tituló "Extirparé la raíz del miedo". Ellas nacieron como gemelas de una pesadilla que me persigue hasta hoy. Mi intención era desenmascarar al Sodalicio y a sus miembros que abusaban de cientos de personas y, por encima de todo, advertir a la sociedad. Quería que los padres cuidaran a sus hijos. El impacto de mis columnas fue inesperado y arrollador. Golpeó al Sodalicio de maneras que no creí que lo haría, pero también dio inicio a una persecución en mi contra que destruyó mi vida en muchos niveles. Si hubiera callado, otra sería mi vida hoy. Pero no me arrepiento. Para ganar lo que realmente vale en la vida hay que estar dispuesto a hacer sacrificios. Pueden leer las columnas en este enlace.

8. Ese mismo año, el periodista y exsodálite Pedro Salinas me pidió una reunión, la cual se llevó a cabo en el restaurante Mangos del Óvalo Gutiérrez, en Miraflores (donde hoy está el Starbucks). Ahí, Salinas me contó que estaba escribiendo una novela acerca del Sodalicio, pero que no se había atrevido a terminarla y menos a publicarla, que era más una especie de exorcismo interno. Pero, me confesó que, al ver mis columnas publicándose, se sentía inspirado a continuar con el proyecto y a animarse a sacar el libro. Me pidió  autorización para incluir en la novela pasajes de mis testimonios sobre los abusos que sufrí. Yo le dije que sí, que los use. En el 2002 publicó Mateo Diez, una novela sobre el Sodalicio en la que cambió los nombres. Solo los que estuvimos dentro del Sodalicio sabíamos a quiénes se refería. Nunca recibí invitación al lanzamiento del libro. No entendí por qué. Pero esto es algo que ya hablé personalmente con él días antes de que presentara Mitad monjes mitad soldados.

8. En el 2001, la periodista Cecilia Valenzuela encargó a Diego Fernández Stoll, un joven reportero de su programa Entre líneas, de Canal N, que investigara al Sodalicio. Luego del excelente reportaje, en el que se recogían los testimonios de Luis Eduardo Cisneros (exintegrante del MVC) y Eduardo Alt (padre de un sodálite), fui entrevistado en vivo por ella. Después entrevistó al destacado psicólogo Jorge Bruce, quien hizo una escalofriante premonición, alertando sobre posibles casos de abuso sexual y prácticas homosexuales de los líderes de la organización católica. Aquí pueden ver el trabajo de Cecilia y su equipo, además de mi entrevista y las predicciones de Bruce:



9. He contado en numerosas entrevistas la semana pasada (Caretas, Cuarto Poder, Radio San Borja, Buenos Días Perú, TeleSur, Rosana Cueva en Radio Exitosa, Al estilo Juliana en RPP TV, Con otros ojos en Canal N, Cecilia Valenzuela en Mira quién habla de Willax TV, Boca a boca en RBC) todo lo que he pasado en estos quince años de lucha.

10. Quiero compartir con ustedes, luego de estas dos semanas de correrías, con más calma, algunas cosas que creo importantes aclarar:
   a. El libro Mitad monjes, mitad soldados ha sido el fruto de la investigación y trabajo de los periodistas Pedro Salinas y Paola Ugaz y un grupo de colaboradores en el cual no estoy. No he trabajado con ellos en su elaboración y lo único que sale ahí sobre mí es, por un lado, el reconocimiento de mis primeras denuncias, y por otro, mi testimonio, que fue grabado por Pedro Salinas en una conversación que tuvimos hace por lo menos tres años. Lamento que varios medios de comunicación y opinólogos que recién se aproximan al tema, en su afán de promocionar las denuncias de abuso sexual, omitan en sus comentarios o cronología de los eventos la lucha de los que rompimos el silencio en el 2000 y 2001 y pretendan decir que esto empezó en el 2002 con la publicación de la novela Mateo Diez o incluso en el 2010-2011 con la aparición de denuncias sobre abusos sexuales. Pero lo entiendo. La dinámica del periodismo moderno es efectista y, con frecuencia, morbosa. Y el sexo es morbo por excelencia. Aprovecho para agradecer a quienes sí mostraron, en sus recuentos y columnas de opinión, el inicio de esta historia y su significado en lo que vino después. Agradezco, más que a nadie, a Paola Ugaz, coautora del libro Mitad monjes mitad soldados, quien se ha esforzado todas las veces y por todos los medios que ha podido en reconocer ese esfuerzo y esa lucha.
  b. No recibo ni recibiré un centavo de las ventas del libro. No me corresponde, no he invertido un sol ni un segundo de mi tiempo en ese valioso esfuerzo, que es solo de Pedro y Paola.
  c. Mi lucha siempre ha sido personal, sin coordinación alguna con Pedro Salinas, salvo en las ocasiones en las que ha pedido mis declaraciones para el libro y una que otra conversación esporádica para comentar, nunca para coordinar.
  d. Muchas personas me aconsejaron hacer un libro respecto de estas experiencias. Siempre me negué rotundamente. Como fui parte del Sodalicio, testigo, victimario y víctima a la vez, no me sentiría bien conmigo mismo comercializando tristes experiencias mías y de otras víctimas.
  e. Nunca fui víctima ni testigo de abusos sexuales dentro del Sodalicio. Me he enterado de las denuncias contra Germán Doig, Luis Fernando Figari, Daniel Murguía y Jeffrey Daniels a través de la prensa. Los demás testimonios de abusos psicológicos, físicos y sexuales los he venido a conocer a través del libro Mitad monjes mitad soldados. No conozco a ninguno de los denunciantes que aparecen en el libro, salvo a Pedro Salinas, su autor. Sin embargo, sus historias son totalmente consistentes, creíbles y reflejan en mucho lo que denuncié en mis artículos del 2000.
  f. Considero que Luis Fernando Figari, como todo ciudadano peruano, es inocente de cualquier cargo hasta que la justicia pruebe lo contrario. Nos guste o no, así es la justicia. Sin contradecir esto, para conseguir que se demuestre su culpabilidad o inocencia, debe ponerse a derecho, afrontar la justicia en el Perú. El Sodalicio debe conminarlo a declarar al respecto lo antes posible. Mientras no lo haga, solo podemos considerar que lo están encubriendo. Además, el Sodalicio y la justicia peruana deben investigar a las personas que mencioné en mis columnas, para así determinar su grado de responsabilidad en los abusos cometidos mientras fueron superiores o formadores en sus comunidades. También debe identificar quiénes son los demás abusadores mencionados en los testimonios publicados por Salinas y Ugaz. Casi todos aparecen en el libro solo con sus iniciales. Hay que identificarlos y que pasen por los procesos necesarios de investigación y posterior sanción.
  g. Desde el año 2000 hasta hoy no he tenido relación ni he mantenido comunicación con nadie del Sodalicio. Menos he tratado de hacerme su "amigo" con la intención de obtener información. Solo me he acercado a uno de sus miembros más antiguos, prominentes y conocidos por su posición mediática. Intercambiamos algunos correos entre diciembre del 2011 y marzo del 2012, teniendo yo en mente una sola cosa: que tomen conciencia de los abusos y del dolor de las víctimas. Al inicio de las conversaciones, este sodálite aceptó el daño que me habían hecho y me pidió perdón a título personal por lo sucedido (a pesar de no haber sido él perpetrador de ninguno de los abusos que denuncié). Debido a esta actitud, a su reconocimiento de que mis denuncias del 2000 eran ciertas y de que ellos habían defendido a su comunidad con un espíritu no cristiano, me sentí en la libertad de ofrecer una tregua con la condición de que formaran una comisión ad hoc para acercarse a las víctimas, investigar sus casos y realizar las acciones necesarias para brindarles ayuda y las reparaciones necesarias. Pero ello nunca sucedió. No se concretó la reunión con la cúpula del Sodalicio. No se hizo nada de lo prometido. Peor aún, se filtró y se sacó de contexto mi ofrecimiento de una tregua para luego usarlo como defensa del Sodalicio en un caso que enfrentaban contra una universidad canadiense que quería sacarlos de la capellanía debido a que, principalmente, habían tenido acceso a mis columnas. Ante esta nueva traición, rompí toda comunicación. Y ese es otro motivo por el cual me he mostrado muy escéptico con relación a los contenidos de los comunicados del Sodalicio y sus compromisos desde que este nuevo escándalo estalló hace dos semanas.

Dicho esto, quiero dejar clara mi opinión con relación a lo que vienen haciendo el Sodalicio, la Iglesia católica y las autoridades peruanas:

1. Ante el escándalo mediático que estalló hace poco más de dos semanas. el Sodalicio ha prometido una comisión ad hoc. Según declaraciones muy recientes de Fernando Vidal, asistente general de Comunicaciones de la institución, en reuniones públicas con integrantes de distintas misiones dirigidas por el Sodalicio, la comisión está en proceso de formación y se la ha encargado la conducción del proceso a uno de los sodálites más antiguos y profesionales, José Ambrozic. Sí, el mismo que fue mi segundo director espiritual y que me tuvo en retiro absoluto cuando le dije que quería dejar la vida comunitaria. Obviamente, esto demorará mucho tiempo. De haberse realizado esto en el 2011, cuando lo pedí en los correos ya mencionados, hace rato estaríamos en otro momento histórico de este escándalo.

2. El Sodalicio está siendo apoyado por una empresa consultora peruana reconocida (aún no han revelado el nombre y han prometido hacerlo apenas sean autorizados). Ella diseñará las maneras en las que la comisión ad hoc recibirá a los denunciantes que quieran acercarse a dar sus testimonios, estudiará los casos y vigilará que los procedimientos establecidos se cumplan. El Sodalicio ha afirmado que la tercera etapa de la investigación brindará el apoyo que requieran las víctimas a través de profesionales independientes de alto nivel. Además, esta tercera etapa ayudará a identificar casos en los que se requiera una investigación más detallada y profunda.

3. La actitud de los voceros en las reuniones públicas coincide con la mostrada por el superior general del Sodalicio, Alessandro Moroni, en su entrevista aparecida en el diario El Comercio. Quedaré a la espera de que se cumplan los compromisos adquiridos por ellos ante la opinión pública. Si pasa un tiempo prudencial y no veo ningún cambio real, entonces tendré que volver a salir a los medios a informar lo necesario al respecto.

4. La Iglesia católica tiene procesos internos diseñados para lidiar con estas situaciones. Estaré atento a que esos procesos se cumplan. Por el momento, y según las explicaciones de los expertos que han declarado, además de lo que dijo el cardenal Juan Luis Cipriani en RPP y de los propios voceros del Sodalicio, no veo inconsistencias y entiendo la reserva que han venido mostrando. Las investigaciones deben mantener la privacidad que corresponde y los investigadores no deben dejarse presionar por la dinámica de los medios de comunicación, los cuales sí deben estar atentos en los próximos meses a lo que pase en el Sodalicio y en la Iglesia católica. Además, invoco a los medios a no  abandonar a las víctimas y cada cierto tiempo volver a tratar este tema. Por otro lado, creo que, ante la gravedad del impacto mediático, los líderes del Sodalicio deben informar con cierta periodicidad a la opinión pública los avances que vienen haciendo sin romper la confidencialidad que exige un proceso de esta naturaleza.

5. Ya se ha abierto una investigación en el Ministerio Público. El propio fiscal de la Nación ha solicitado a las víctimas que nos acerquemos a su despacho para presentar nuestros testimonios y pruebas (en caso de que alguien tenga alguna). Insto, desde aquí, a los afectados, a acercarse al fiscal de la Nación y colaborar con los procedimientos legales que él o quien él haya puesto a cargo de la investigación indiquen. Asimismo, pido al fiscal de la Nación que haga los trámites necesarios para que, ante las denuncias mediáticas, indicios y testimonios ya existentes, solicite mediante los canales legales adecuados, dentro y fuera de nuestro país, que se traiga a Luis Fernando Figari al Perú lo antes posible y se le fijen condiciones restrictivas adecuadas que permitan que afronte todo el proceso de investigación aquí. Lamentablemente, y como lo vengo diciendo hace días en mis entrevistas y en mi cuenta de Twitter (@JEESxorcismo), Figari no tiene intenciones de venir. Es más, para frustración de miles de personas preocupadas por este caso, su abogado ha declarado hoy en una entrevista para el diario El Comercio que buscarán la prescripción de los casos. Un asco del cual el Sodalicio puede escaparse rápidamente si, ahora sí, expulsa a Figari por tomar esa actitud.

Finalmente, debo manifestar que me causa un dolor profundo el accionar del Sodalicio, la Iglesia y de quienes se aprovechan del dolor de las víctimas para hacer noticia u obtener algún beneficio personal. Como víctima de Figari, Doig y muchas otras autoridades y miembros del Sodalicio, lo que menos espero es respeto a ese dolor, no que se busque manipularlo para obtener beneficios de ninguna índole.

sábado, 24 de setiembre de 2011

Alditus y sus huevadas no adolescentes

En su columna de hoy en el diario Correo, Aldo Mariátegui cuestiona los principios y preocupaciones de gran cantidad de alumnos de la PUCP e insulta a quienes tienen una postura distinta a la suya sobre el antiguo conflicto entre esta universidad y la Iglesia Católica, calificándolos de "otros aduviris" y asalariados, y a sus acciones como "huevadas adolescentes". 


Acusa también, esta vez al rector y demás autoridades de la PUCP, de callar sobre sus sueldos. Pero él no dice nada cuando se trata de hacer públicos -solo por una cuestión de pluralidad informativa y equilibrio periodístico- los millones que desembolsa mensualmente el Estado peruano para pagar la planilla de asignaciones que, desde inicios del primer gobierno de Fujimori, recibe el personal eclesiástico y civil al servicio de la Iglesia, dinero de las arcas del Estado y que se obtiene de los impuestos de todos los ciudadanos, seamos o no bautizados en pilas católicas. 

Además, deja de mencionar los múltiples beneficios que recibe la Iglesia que defiende al no pagar ni un solo tributo, entre otras "facilidades" que obtuvieron con la firma del Concordato, sellado cuatro días antes de que terminara la dictadura militar de Morales Bermúdez.

Por lo menos, Aldo, quienes acusas de hacer huevadas adolescentes lo son y luchan a su manera por su educación y su futuro, dentro de un orden constitucional libre de religiones oficiales. Sus familias y ellos mismos se privan de muchas cosas para pagar la educación que quieren recibir. Pero tú, un periodista que dirige un diario y sale cada semana en televisión, un referente para muchos estudiantes del país, haces huevadas -y peores- sin ser adolescente hace décadas.

A ver saca esto en tu diario y predica con el ejemplo:


ECONOMÍA Y FINANZAS

Modifican las referencias establecidas para fijar los montos de las asignaciones de personal eclesiástico y civil al servicio de la Iglesia


DECRETO SUPREMO Nº 146-91-EF


EL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA

CONSIDERANDO:


Que, el Decreto Supremo Nº 275-89-EF del 23 de noviembre de 1989, estableció las referencias para fijar los montos de las asignaciones de personal eclesiástico y civil al servicio de la Iglesia;

Que, es justicia asegurar un tratamiento a tales asignaciones en armonía y con referencia al Decreto Supremo Nº 032-91-PCM del 30 de enero de 1991, en cumplimiento de la colaboración que por mandato de la Constitución Política, presta el Estado a la Iglesia Católica;

DECRETA:

Artículo 1.- Modifíquese las referencias establecidas en el Artículo 1 del Decreto Supremo Nº 275-89-EF, en la forma siguiente:

"a) Cardenal, Arzobispo Primado, equivalente al 100% del Monto Único de Remuneraciones Total de un Ministro de Estado.
b) Arzobispo, Arzobispo - Obispo, equivalente al 80% de la Remuneración Total de un Vice-ministro de Estado;
c) Obispo, Prelado, Vicario Apostólico, Obispo Secretario del Episcopado, equivalente al 60% de la Remuneración total de un Vice-Ministro de Estado;
d) Obispo Auxiliar, equivalente al 40% de la Remuneración Total de un Vice-Ministro de Estado
e) Vicario General, Auxiliar Delegado, Secretario Adjunto del Episcopado, Vicario Episcopal, equivalente al 20% de la Remuneración Total de un Vice-ministro de Estado.
f) Deán, Arcediano, Chantre, Maestrescuela Tesorero, Canónigo, Consejero, equivalente al 20% de la Remuneración Total de Director de Ministerio.
g) Otros cargos, equivalente al 10% de la Remuneración Total de Director de Ministerio.
h) Monaguillo, equivalente al 5% de la Remuneración Total de un Director de Ministerio".

Artículo 2.- La escala establecida en el artículo anterior se aplicará a partir del 01 de junio de 1991.

Artículo 3.- El presente Decreto Supremo será refrendado por el Presidente del Consejo de Ministros y Ministro de Relaciones Exteriores, y por los Ministros de Justicia y de Economía y Finanzas.

Dado en la Casa de Gobierno, en Lima, a los veintisiete días del mes de Junio de mil novecientos noventa y uno.

ALBERTO FUJIMORI FUJIMORI,
Presidente Constitucional de la República

CARLOS TORRES Y TORRES LARA,
Presidente del Consejo de Ministros y Ministro de Relaciones Exteriores

AUGUSTO ANTONIOLI VASQUEZ,
Ministro de Trabajo y Promoción Social

CARLOS BOLOÑA BEHR,
Ministro de Justicia


sábado, 20 de agosto de 2011

La PUCP: democracia y monarquía no pueden convivir

Ya en artículos anteriores he explicado que el desprecio a las libertades es inherente a la naturaleza monárquica y autoritaria de la Iglesia Católica. El conflicto entre la Pontificia Universidad Católica del Perú y la Santa Sede, que ya tiene muchos años, no solo es por la administración de las millonarias propiedades, aunque este elemento ocupa, ciertamente, el segundo lugar en los históricamente poco samaritanos intereses eclesiásticos.


La Iglesia Católica es una monarquía, cuyo rey es el papa y sus príncipes los cardenales. Así se definen ellos mismos desde que empezaron a conquistar el mundo de la mano de otras monarquías con las que pactaban para someter a los pueblos "infieles" con la espada (y la cruz para la foto). Durante siglos, la Iglesia intentó frenar el avance del libre pensamiento, el surgimiento de las constituciones democráticas y el reconocimiento universal de los derechos humanos. Todo ello iba/va en contra de sus intereses.

Hoy que la PUCP se aferra a su legítima independencia democrática, la cual garantiza una formación en el libre pensamiento, el príncipe Juan Luis Cipriani ha movido sus influencias en el Status Civitatis Vaticanæ para conseguir que los estatutos universitarios sean modificados, buscando darle a él como "Gran Canciller" (título con hedor a monarquía, de nuevo) la potestad de decidir quién es el rector y, además, toda la plana docente.

Si bien el benefactor original, José de la Riva Agüero y Osma, fijó en su testamento de 1938 una junta para administrar sus bienes con participación arzobispal, ello no significa bajo ninguna circunstancia que ahora se pretenda imponer la elección del rector y los profesores mostrando el dedo medio con el anillo cardenalicio a la comunidad universitaria, que no es grey para someter ni villa medieval para arrasar. Eso es purita monarquía Vaticano style.

La constitución apostólica “Ex Corde Ecclesiae”, que habla sobre las universidades católicas y fue dada por el papa Juan Pablo II en 1990, está siendo utilizada de manera incorrecta (léase interesada o -disculpen el latín- pendeja) por la Iglesia Católica para imponerse en una administración en la que sí tiene parte, pero no la que ahora dice. 

El "Gran Canciller" NO tiene las atribuciones que demanda Cipriani para sí a través de sus amigotes vaticanos. La constitución mencionada dice, en su artículo 4: "Al momento del nombramiento, todos los profesores y todo el personal administrativo deben ser informados de la identidad católica de la Institución y de sus implicaciones, y también de su responsabilidad de promover o, al menos, respetar tal identidad" (el resaltado es mío). A pesar de que en ninguna línea se dice que el rector y los profesores deban otorgar su "profesión de fe" al "Gran Canciller", o sea Cipriani, las modificaciones enviadas por la Congregación para la Educación Católica de la Santa Sede así lo exigen.

La Iglesia Católica está actuando como lo ha hecho durante siglos cuando ha sentido amenazado su poder, volteando la cruz para que sirva de espada. 

Simpatice uno o no con la educación que brinda la Universidad Católica, para interpretar las raíces de este conflicto es primordial entender que la Iglesia está metiendo medio cuerpo (empezando por las dos patas) donde solo le compete meter las narices y que lo último que le interesa es la calidad educativa de la PUCP, sino un bien valiosísimo para la Iglesia, más valioso aún que el terreno y las propiedades: su hegemonía sobre la educación, su primer bastión de proselitismo y manipulación, algo que ha ido perdiendo en otros ámbitos y necesita recuperar al caballazo con una victoria en la PUCP.

Las autoridades y la comunidad de la Universidad Católica del Perú deben mantenerse firmes y demostrar, en democracia y con estricto apego a la autonomía de la ley peruana, que hace tiempo la PUCP es más UP que PC y que lo universal en "universidad" significa mucho más que en "católica".

La PUCP quiere vivir en democracia y la Iglesia, una férrea e intransigente monarquía, no puede permitir que eso suceda. Las costosas propiedades muebles e inmuebles son un añadido, pero no la razón fundamental de esta pugna en la que, como suele suceder, el Vaticano "adapta" cómodamente sus propias creencias y leyes.

martes, 2 de agosto de 2011

Misterios no tan santos detrás de la muerte de un joven sodálite

El domingo 31 de julio, el noticiero 90 Segundos de Frecuencia Latina presentó una noticia que otros medios no habían tratado. Un joven brasileño de diecisiete años había sido tragado por el mar el viernes 29 en la playa Santa María.

Sitio web del Sodalicio de Vida Cristiana en Brasil

Ese mismo día, la edición impresa del diario La República dio cuenta de la noticia mencionando que se trataba "del seminarista Joao Carlos Junior", el cual había asistido a la playa con "quince jóvenes católicos". Sin embargo, el noticiero del 2 fue más explícito al revelar que el parte policial mencionaba que el adolescente estaba vinculado al Sodalicio de Vida Apostólica (seguramente un error del policía que hizo el parte, ya que el nombre es Sodalicio de Vida Cristiana), organización religiosa de raíces peruanas que cuenta con sedes en varios países del mundo y de cuyos escándalos se ha hablado varias veces en este blog y en otros medios de comunicación.

El reportero de 90 Segundos se acercó a una de las casas del Sodalicio en San Bartolo, la playa vecina, para indagar sobre este caso. Un sodálite no identificado lo atendió con la puerta entreabierta y solo le dijo "no conocía a Joao, llegó de visita y tuvo ese accidente". Además, le dijeron que el joven se hospedaba en la casa de retiro del colegio Santa María, en Surco, y no ahí. Hasta el momento, nadie ha salido a ratificar o negar estas versiones.

La extraña manera en que trataron la noticia los poquísimos medios que lo hicieron despertó mi curiosidad. Voy a explicar brevemente algunas de las dudas que tengo.

1. En su primer informe del domingo, La República presenta detalles importantes que podrían ayudar a esclarecer lo sucedido. Por ejemplo, dice que "el religioso Andrés Quintana Luna (36)" era el "tutor del grupo". Sin embargo, al día siguiente, en su edición digital, publican una nueva versión en la que la manera de tratar la noticia cambia radicalmente. Normalmente las actualizaciones brindan mayores datos y avances en la investigación. En este caso, es al revés. Ya no se trata de un seminarista, sino de "un joven estudiante brasileño, que se encontraba de visita en el Perú con grupo de amigos". No mencionan el nombre completo, el vínculo con el Sodalicio y tampoco al "tutor" Quintana. No se habla del parte ni de novedades en la investigación policial. No hay declaraciones, no se sabe nada del paradero de los acompañantes... Más parece una noticia anterior a la del domingo.

2. Esta nueva versión de La República se apoya en un informe difundido esa mañana en el noticiero Primera Edición de América Televisión, el cual distrae la atención del hecho noticioso y se concentra en generalidades, cuando debería ser al revés.

3. Media hora después de esta "actualización" de La República, el diario El Comercio, en su edición digital, publica casi un calco de la noticia milagrosamente transfigurada. Y también se apoya en el mismo informe del noticiero. Sobra repetirlo, El Comercio y La República son dueños de América Televisión.

4. Esa misma tarde dejé un comentario en la página web de El Comercio, aclarando (en términos respetuosos y profesionales) que el muchacho, según el parte policial recogido por otros medios, era miembro del Sodalicio de Vida Cristiana. Pasaron las horas y mi comentario nunca apareció. Escribí más tarde otro comentario, además de uno en Twitter, pidiendo explicaciones sobre la censura y no he recibido respuesta aún.

5. Hoy, otro medio del mismo grupo, Perú21, trata escuetamente la noticia y sí menciona que el muchacho fallecido es "un seminarista de la orden del Sodalicio de Vida Apostólica". Sin embargo, a pesar de haber pasado más de tres días, no hay detalles adicionales sobre las circunstancias en que se dio el accidente, el paradero del "tutor" y de los demás jóvenes que lo acompañaban, así como sus vínculos con el grupo religioso.

Comunidad sodálite en San Bartolo
(foto: Caretas)
Como recordarán los lectores de este blog, desde hace más de una década he venido revelando la cara oculta del Sodalicio y, entre mis denuncias, he contado cómo a sus miembros se les obliga a nadar en condiciones muy peligrosas en muchos casos.

Cuando yo era miembro del Sodalicio y vivía en San Bartolo, era práctica frecuente que los fines de semana largos fuéramos corriendo a Santa María, a la misma playa donde murió ahogado Joao. Jugábamos una "pichanguita" y luego nos metíamos al mar, no por voluntad propia, sino por orden de nuestros superiores.

En mi página de Facebook, una lectora dejó el siguiente comentario que corrobora mis sospechas de que algo se está ocultando: "Hace muchos años, en Semana Santa, un grupo de estos locos entraron a la playa en bandera roja y yo fui a avisar a los salvavidas porque el oleaje era fortísimo y a base de insultos hacían que los chicos ingresaran mar adentro. Y uno de los salvavidas me dijo: ¿Pero para qué nos arriesgamos si ellos siempre hacen eso? Es común en esa comunidad".

Según los medios que lo han mencionado, el parte policial habla de tres cosas que hay que tomar en cuenta. Primero, que Joao no estaba solo, sino acompañado por al menos ocho jóvenes de su misma comunidad (lo que podría corroborar mis testimonios y el comentario de la lectora en Facebook). Segundo, que el grupo tenía un "tutor", Andrés Quintana Luna, cuyo paradero se desconoce y no se sabe aún si es peruano o brasileño y si vive en las comunidades del Sodalicio en San Bartolo. Finalmente, que el joven estaba en la playa a la que, cuando yo era sodálite, asistíamos en las mismas fechas y con las mismas características: en grupo y con un "tutor" que se encargaba de decirnos lo que debíamos hacer, incluyendo entrar al mar a pesar del peligro y de la ausencia de salvavidas.

Ex vicario general del Sodalicio, Germán Doig, 
cuya causa de beatificación fue suspendida
por varias denuncias de abuso sexual.
En cuanto a la manera en que ha tratado esta noticia el diario El Comercio y al hecho de que no publicara en su web mi mensaje, no me sorprende. Luis Fernando Figari es un gran amigo de esa casa editora desde hace años, habiendo logrado aparecer en su primera plana en más de una oportunidad. El Comercio tampoco mencionó una sola palabra cuando se destapó el escándalo de los abusos sexuales del ex vicario general del Sodalicio, Germán Doig, a inicios de este año, lo que llevó a que se detuviera su proceso de beatificación.

Esperemos que, luego de esta absurda muerte, las autoridades y otros medios investiguen con seriedad este caso y no se dejen manipular por el poder de este grupo que cuenta con todo el respaldo del cardenal Juan Luis Cipriani

Advertí más de una vez que esto pasaría en algún momento. ¿Qué esperan las autoridades para actuar?

Para información de los padres de familia, el Sodalicio de Vida Cristiana tiene a su cargo las siguientes instituciones educativas en el Perú:

Colegio San Pedro

Asimismo, todos los años organiza el Congreso de Estudiantes Católicos - Convivio, en varias ciudades del Perú y del mundo. Esta es su actividad proselitista más grande y la que más frutos les da, ya que congrega a miles de estudiantes de cuarto y quinto de secundaria en un evento que dura un fin de semana completo.

Finalmente, el Movimiento de Vida Cristiana (MVC), fundado también por Luis Fernando Figari, es una especie de fachada comprometida con la sociedad y, en especial con los jóvenes, que les permite mantener aislada su imagen de los escándalos y controversias del Sodalicio.

La noticia fue tratada por solo dos canales de televisión, pero los videos han sido borrados de internet.

sábado, 25 de junio de 2011

El Sodalicio tras Susana Villarán

Hoy Diario16 informa que un "portal religioso arremete contra alcaldesa de Lima". La nota publicada en el portal católico ACI Prensa empieza así: "La alcaldesa de Lima (Perú), Susana Villarán, a través del regidor Manuel Cárdenas está preparando una ordenanza para que en los establecimientos públicos se coloque obligatoriamente un cartel indicando que en esta capital se promueve la "igualdad por identidad de género y orientación sexual", imponiendo así la ideología gay" (las negritas son de ellos).

¿Qué es ACI Prensa?

Alejandro Bermúdez Rossel,
director de ACI Prensa y miembro del Sodalicio.
Alejandro Bermúdez Rosell es el director de esta poderosa maquinaria mediática católica que pretende mantenerse al margen de cualquier sector de la Iglesia con la finalidad de que no se identifiquen sus raíces ultraconservadoras. 

Bermúdez es un connotado y antiguo miembro del Sodalicio de Vida Cristiana (SCV), la misma organización religiosa que hace poco tuvo que enfrentar a la opinión pública al cancelarse la causa de beatificación de su número dos, Germán Doig Klinge, fallecido hace diez años, debido a que fuera acusado al menos por tres personas "de inconductas sexuales reñidas con su condición de cristiano y de laico consagrado del Sodalicio".

Germán Doig fue director de la editorial "Vida y Espiritualidad" (VE), del SCV, desde la cual coordinaba con Alejandro Bermúdez para promover todas las noticias relacionadas con el movimiento fundado por Luis Fernando Figari, quien renunció de manera sospechosa a su cargo poco antes del escándalo Doig. Todas las menciones a Doig en los sitios web del Sodalicio han sido removidas, incluido el portal de VE.

Cuando publiqué mis comentarios sobre el escándalo Doig en este blog, aparecieron amenazas en contra de la integridad física y sexual de mi hija, las cuales denuncié ante la Policía Nacional y se encuentran en investigación. Simultáneamente, un usuario de Twitter que también ha sido comprendido en dicha investigación inició una campaña de desprestigio en mi contra. Al investigarlo, descubrí que trabaja como redactor en ACI Prensa. Sabiéndose descubierto, quiso defenderse aduciendo que lo hacía a título personal y que ACI no tenía nada que ver con el Sodalicio. Para rebatir su endeble defensa, presenté esta noticia de la propia ACI en su versión en inglés, la cual demuestra que Alejandro Bermúdez, director de ACI Prensa, es un reconocido miembro del SCV. A partir de ese momento, los ataques en mi contra cesaron y el silencio se mantiene hasta hoy.

El "experto" consultado

Paul Marx, sacerdote fundador del
Population Research Institute.
La nota de ACI que condena la ordenanza que se estaría preparando en la Municipalidad Metropolitana de Lima dice, además, que "el director de la Oficina para América Latina del Population Research Institute (PRI), Carlos Polo, señaló a ACI Prensa que lo más preocupante de esta ordenanza es que todos hablan de los cartelitos nada más, pero la ordenanza implicaría los contenidos de enseñanza en los colegios que dependen de la municipalidad". 

ACI intenta, con ello, presentar una opinión objetiva sobre el controvertido tema que vaya más allá de las enseñanzas eclesiales. Lo que no dicen es que el Population Research Institute es una organización católica fundada en 1989 por el sacerdote Paul Marx

A pesar de tener una ideología abiertamente católica, el PRI afirma que su primer objetivo es "ofrecer una visión objetiva sobre la realidad demográfica mundial y disipar el mito de la sobrepoblación".

Cipriani y el Sodalicio

Cipriani y Eguren.
A pesar de que inicialmente existiera una rivalidad entre el Opus Dei, prelatura a la que pertenece el arzobispo de Lima, Juan Luis Cipriani, y el Sodalicio; finalmente, y haciendo caso a la famosa frase "si no puedes vencer a tu enemigo, únete a él", Cipriani tuvo que pactar con el SCV. Tanto así que durante varios años el brazo derecho del cardenal fue nada más y nada menos que el hoy arzobispo de Piura José Antonio Eguren, miembro fundador del Sodalicio que ocupó, entre otros cargos de altísima responsabilidad en la Iglesia peruana, el de obispo auxiliar de Lima desde febrero del 2002.

Estas son las personas que están detrás de los ataques a la alcaldesa de Lima y los derechos de los ciudadanos GLTB.

lunes, 23 de mayo de 2011

Este es uno de los motivos por los que Cipriani apoya a Fujimori

NOTA: Mientras no se presente un decreto supremo que haya anulado a este, los peruanos debemos considerarlo aún vigente.


ECONOMÍA Y FINANZAS

Modifican las referencias establecidas para fijar los montos de las asignaciones de personal eclesiástico y civil al servicio de la Iglesia


DECRETO SUPREMO Nº 146-91-EF


EL PRESIDENTE DE LA REPUBLICA
CONSIDERANDO:

Que, el Decreto Supremo Nº 275-89-EF del 23 de noviembre de 1989, estableció las referencias para fijar los montos de las asignaciones de personal eclesiástico y civil al servicio de la Iglesia;

Que, es justicia asegurar un tratamiento a tales asignaciones en armonía y con referencia al Decreto Supremo Nº 032-91-PCM del 30 de enero de 1991, en cumplimiento de la colaboración que por mandato de la Constitución Política, presta el Estado a la Iglesia Católica;

DECRETA:

Artículo 1.- Modifíquese las referencias establecidas en el Artículo 1 del Decreto Supremo Nº 275-89-EF, en la forma siguiente:

"a) Cardenal, Arzobispo Primado, equivalente al 100% del Monto Unico de Remuneraciones Total de un Ministro de Estado.
b) Arzobispo, Arzobispo - Obispo, equivalente al 80% de la Remuneración Total de un Vice-ministro de Estado;
c) Obispo, Prelado, Vicario Apostólico, Obispo Secretario del Episcopado, equivalente al 60% de la Remuneración total de un Vice-Ministro de Estado;
d) Obispo Auxiliar, equivalente al 40% de la Remuneración Total de un Vice-Ministro de Estado
e) Vicario General, Auxiliar Delegado, Secretario Adjunto del Episcopado, Vicario Episcopal, equivalente al 20% de la Remuneración Total de un Vice-ministro de Estado.
f) Deán, Arcediano, Chantre, Maestrescuela Tesorero, Canónigo, Consejero, equivalente al 20% de la Remuneración Total de Director de Ministerio.
g) Otros cargos, equivalente al 10% de la Remuneración Total de Director de Ministerio.
h) Monaguillo, equivalente al 5% de la Remuneración Total de un Director de Ministerio".

Artículo 2.- La escala establecida en el artículo anterior se aplicará a partir del 01 de junio de 1991.

Artículo 3.- El presente Decreto Supremo será refrendado por el Presidente del Consejo de Ministros y Ministro de Relaciones Exteriores, y por los Ministros de Justicia y de Economía y Finanzas.

Dado en la Casa de Gobierno, en Lima, a los veintisiete días del mes de Junio de mil novecientos noventa y uno.


ALBERTO FUJIMORI FUJIMORI,
Presidente Constitucional de la República

CARLOS TORRES Y TORRES LARA,
Presidente del Consejo de Ministros y Ministro de Relaciones Exteriores

AUGUSTO ANTONIOLI VASQUEZ,
Ministro de Trabajo y Promoción Social

CARLOS BOLOÑA BEHR,
Ministro de Justicia

Aquí un escaneo del documento publicado en el diario oficial El Peruano.




Actualización: Para quienes me pidieron conocer el contenido del Concordato entre el Estado peruano y el Vaticano, firmado cuatro días antes del final del gobierno militar de Morales Bermúdez, aquí está:

domingo, 20 de febrero de 2011

¿Por qué Cipriani dijo que los Derechos Humanos son una cojudez?

Caricatura de Carlín tomada de lamula.pe
Estas últimas semanas, entre las revelaciones sobre los abusos sexuales del exsanto sodálite Germán Doig, la golpiza física y (previa y posteriormente) moral a los homosexuales y cada vez más casos de pedofilia encubiertos por el Vaticano y por los estados que son cómplices de su totalitarismo, entre ellos el peruano, he recibido toda clase de insultos. Eso no me afecta. Lo más duro es comprobar una vez más el nivel de fanatismo y temor que existe en gran parte de la población, de los políticos y, peor aún, de los medios de comunicación.

Uno de los argumentos que más han utilizado los defensores de los abusadores (y de los encubridores de abusos que, a la larga, es o lo mismo o peor) es que los "tolerantes" somos más intolerantes que quienes son acusados por nosotros y que no podemos achacarle a una institución los pecados de algunos de sus miembros. ¿Son realmente solo pecados de algunos miembros o es que hay detrás un modus operandi institucional?

Cuando el cardenal Juan Luis Cipriani, arzobispo de Lima y primado de la Iglesia Católica en el Perú, dijo hace ya un tiempo que "los Derechos Humanos son una cojudez", no fue porque es lo que él piensa o porque su opinión es propia. La iglesia que él representa en nuestro país es la que le escribe los libretos. Históricamente, el Vaticano ha evitado que los estados integren los Derechos Humanos a sus legislaciones por la sola razón de que estos atentan contra su poder totalitario.

Aquí les dejo algunas de las opiniones oficiales de la Iglesia Católica con relación a estos y otros temas. Y algunas de sus acciones concretas. Son solo algunas. Las conclusiones las pueden escribir ustedes.

Los derechos

La Magna Carta de Inglaterra, promulgada el 15 de junio de 1215 y considerada “la madre de las constituciones europeas”, fue denunciada inmediatamente por el papa Inocente III [1198-1216], quien “la pronunció nula y vacía y excomulgó a los barones ingleses que la adquirieron”[1] y absolvió al rey Juan de cumplir su compromiso con estos barones. Entusiasmado por el papa, el rey trajo mercenarios extranjeros para que luchen contra esos barones, trayendo esto gran destrucción al país. Los papas siguientes hicieron todo lo que estuvo en su poder para ayudar al sucesor de Juan, Enrique III, a abolir la Magna Carta, empobreciendo el país con impuestos papales. A pesar de ello, los barones ganaron al final.
[1] J. H. Ignaz von Dollinger, The Pope and the Council [Londres, 1869], pág. 19.

El papa Leo XII reprendió a Luis XVIII por aceptar la Constitución Francesa, mientras que el papa Gregorio XVI habló en contra de la Constitución Belga de 1832. Su encíclica Mirari vos, del 15 de agosto de 1832, condenaba la libertad de pensamiento como un “engaño insano” y la libertad de prensa como “error pestífero, el cual no podría ser nunca suficientemente detestado”[2]. Él manifestó el derecho de la Iglesia a usar la fuerza y, como incontables papas anteriores, demandó que las autoridades civiles apresaran inmediatamente a cualquier no católico que se atreviese a predicar y practicar su fe.
[2] Dollinger, op. cit., pág.21.

Luego de que la revolución de Benito Juárez -en 1861- fuera derrotada por el ejército francés de Napoleón III en México, y Maximiliano fuera instalado como emperador de ese país, este último se dio cuenta de que no podría regresar a las anteriores fórmulas totalitarias. El papa Pío IX le escribió indignado a Maximiliano, demandándole que “la religión católica debe, por sobre todas las cosas, continuar siendo la gloria de la nación mexicana, y se debe excluir cualquier otra adoración”, y que “la instrucción, sea pública o privada, debe ser dirigida y supervisada por la autoridad eclesiástica”, además, que “la iglesia no debe de estar sujeta a la arbitrariedad del gobierno civil”[3].
[3] Emmet McLoughlin, An Inquirí into the Assassination of Abraham Lincoln [The Citadel Press, 1977], págs. 80-82.

La publicación católica The Catholic World, en tiempos del Concilio Vaticano I [1870], afirmó: “Si el Estado tiene algunos derechos, sólo es por virtud y permiso de la autoridad superior de la Iglesia”[4].
[4] The Catholic World, julio de 1870, vol. Xi, pág. 439.

La antipatía del catolicismo en relación con las libertades básicas creó alianzas nada sagradas con los gobiernos totalitarios de Hitler y Mussolini, quienes fueron alabados por el papa y otros líderes de la Iglesia como hombres elegidos por Dios. A los católicos se les prohibió oponerse a Mussolini y se les pidió, más bien, que lo apoyen. “La Iglesia prácticamente elevó al gobierno al dictador fascista [como lo haría con Hitler unos años después]”[5]. A cambio, Mussolini [en el Concordato de 1929 con el Vaticano] hizo del catolicismo romano nuevamente la religión oficial del Estado y criticar a esta religión era considerado una ofensa penal. A la Iglesia, por supuesto, se le otorgaron otros favores, incluyendo una vasta suma de dinero en efectivo y lazos con el Gobierno.
[5] Dave Hunt, A Woman rides the Beast, Harvest House Publishers, 1994, pág. 57.

La homosexualidad

La Congregación para la Doctrina de la Fe declaró en 1975: "Según el orden moral objetivo, las relaciones homosexuales son actos privados de su regla esencial e indispensable. En las Sagradas Escrituras están condenados como graves depravaciones e incluso presentados como la triste consecuencia de una repulsa de Dios". (Congregación para la Doctrina de la Fe (CDF), Declaración "Persona humana" sobre algunas cuestiones de ética sexual, 29 de diciembre de 1975, número 8).

Comentando sobre su declaración del 75, la Congregación, en 1986, en una carta a los obispos sobre la atención pastoral a las personas homosexuales, expresó lo siguiente: "...la Congregación tenía en cuenta la distinción comúnmente hecha entre condición o tendencia homosexual y actos homosexuales... Sin embargo, en la discusión que siguió a la publicación de la Declaración, se propusieron unas interpretaciones excesivamente benévolas de la condición homosexual misma, hasta el punto de que alguno se atrevió incluso a definirla indiferente o, sin más, buena. Es necesario precisar, por el contrario, que la particular inclinación de la persona homosexual, aunque en sí no sea pecado, constituye sin embargo una tendencia, más o menos fuerte, hacia un comportamiento intrínsecamente malo desde el punto de vista moral. Por este motivo la inclinación misma debe ser considerada como objetivamente desordenada". (CDF, Carta a los obispos de la Iglesia Católica sobre la atención pastoral a las personas homosexuales, 1ro. de octubre de 1986, número 3).

"Las personas homosexuales, como seres humanos, tienen los mismos derechos de toda persona, incluyendo el no ser tratados de una manera que ofenda su dignidad personal. Entre otros derechos, toda persona tiene el derecho al trabajo, a la vivienda, etc. Pero estos derechos no son absolutos; pueden ser limitados legítimamente ante desórdenes externos de conducta...Existen áreas en las que no es una discriminación injusta tener en cuenta la inclinación sexual, por ejemplo en la adopción o el cuidado de niños, en empleos como el de maestros o entrenadores de deportes y en el reclutamiento militar...`La orientación sexual´ no constituye una cualidad comparable a la raza, el grupo étnico, etc., con respecto a la no discriminación. A diferencia de éstas, la orientación homosexual es un desorden objetivo". (CDF, Consideraciones para la respuesta católica a propuestas legislativas de no discriminación a homosexuales, 23 de julio de 1992, números 10, 11 y 12).

"El incluir ‘la orientación homosexual´ entre las consideraciones sobre cuya base está el que es ilegal discriminar, puede fácilmente llevar a considerar la homosexualidad como una fuente positiva de derechos humanos...Esto agrava el error ya que no existe el derecho a la homosexualidad... Incluso existe el peligro de que una ley que haga de la homosexualidad un fundamento de ciertos derechos, incline a una persona con orientación homosexual a declarar su homosexualidad o aún a buscar un compañero para aprovecharse de lo permitido por la ley". (Ibíd, 13 y 14).

"Finalmente, y porque está implicado en esto el bien común, no es apropiado para las autoridades eclesiásticas apoyar o permanecer neutral ante legislaciones adversas, incluso si éstas conceden excepciones a las organizaciones o instituciones de la Iglesia. La Iglesia tiene la responsabilidad de promover la moralidad pública de toda sociedad civil sobre la base de los valores morales fundamentales, y no simplemente de protegerse a sí misma de la aplicación de leyes perjudiciales". (Ibid, 16).
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