LA PRIMERA VEZ...
Edic. 1262 01.03.99
Esta nueva columna que la revista GENTE ha tenido a bien incluir desde hoy (y no sé hasta cuándo) permitirá que este poco humilde servidor les comente algunas cosas desde su particular punto de vista. Un punto de vista que no tiene nada de especial, más allá de ser una opinión o una forma de ver el mundo que puede ir cambiando de acuerdo a los nuevos ingredientes que sean añadidos a mi mente por la experiencia, las frustraciones, la lectura, los canales de cable, incremento/disminución de mi sueldo, intervenciones telefónicas, sismos, lluvia de asteroides, invasión extraterrestre, golpes en la cabeza o enfermedades desconocidas que puedan aparecer en el futuro.
Comentaré de todo un poco, sin creer tener la razón, pero sustentando mis apreciaciones con la mayor claridad que este breve espacio me lo permita. Cada semana escribiré sobre algo que me parezca interesante de la manera más simple y clara posible. O sea, para que me entiendan.
No les extrañe que una semana esta columna trate sobre las diferentes manifestaciones de la divinidad en las culturas precolombinas y a la siguiente sobre la liposucción de Chibolín.
Esta columna es libre pero no libertina, ni hipócrita ni paranoica, sin mordazas, sin inclinaciones específicas, asexual, maníaco-depresiva, respetuosa (o sea, no voy a permitirme insultar a nadie que no se lo merezca) y defenderá la libertad de expresión hasta en sus manifestaciones más condenables por la cúpula cultural ortodoxa.
Para mí, la cultura es apertura, valoración y respeto de los diferentes puntos de vista. Esto no quiere decir que uno no pueda identificarse con alguno en especial o que pueda rechazar otro, pero ni la identificación ni el rechazo deben ser tan fanáticos ni egoístas que nos hagan perder de vista el lugar que ocupan los demás puntos de vista y su legitimidad como expresión humana.
Existe la verdad, pero me parece que lo evidente no es necesariamente lo verdadero. Podemos equivocarnos en nuestra búsqueda de la verdad. Y cuántas veces nos ha pasado ya...
Todo es cuestión de punto de vista. Todo es relativo. Relativo a algo absoluto, pero que con nuestras limitaciones no podemos alcanzar.
Todos tenemos derecho a creer en lo que querramos creer y a que se nos respete por ello.







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